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China pasa a la ofensiva en la lucha contra el cambio climático
2007/09/29

El presidente chino, Hu Jintao, y otros dirigentes de Estado, siembran árboles en el Parque Forestal Olímpico de Beijing, el 1 de abril de 2006.

 

 

El presidente chino, Hu Jintao, y un grupo de dirigentes del Estado fueron fotografiados en camisa de manga corta y sin corbata en una conferencia de alto nivel de la Escuela del Partido del Comité Central del Partido Comunista de China (PCCh) el pasado 25 de junio.

   La reducción de la formalidad de sus atuendos no respondía únicamente a una búsqueda de comodidad. Los líderes chinos tratan de fijar un ejemplo para que todos los trabajadores de oficinas se vistan con ropa ligera en verano para reducir el uso del aire acondicionado. El Consejo de Estado ordenó en junio que los sistemas de refrigeración de la mayor parte de los edificios públicos mantengan una temperatura no inferior a 26 grados centígrados.

   "Como país en vías de desarrollo, China trata de asumir mayores responsabilidades en la lucha contra el cambio climático y la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero", sostiene Lu Xuedu, subdirector de la Oficina de Asuntos Ambientales Globales, perteneciente al Ministerio de Ciencia y Tecnología.

   En el "Programa Nacional contra el Cambio Climático", lanzado el 4 de junio, las autoridades chinas se comprometen a reestructurar la economía, promover el uso de tecnologías de energía limpia y mejorar la eficiencia energética.

   Con el nuevo programa, China ha optado por no ocultarse tras el argumento de que el Protocolo de Kioto libera a los países en vías de desarrollo de la obligación de reducir las emisiones contaminantes, afirma Ma Kai, ministro de la Comisión Estatal de Desarrollo y Reforma.

 

 

El reactor de fusión "Superconductor Experimental Avanzado Tokamak" (EAST, siglas en inglés), que reproduce el proceso de generación de energía del sol, fue probado en el Instituto de Física del Plasma subordinado a la Academia de Ciencias de China, en Hefei, capital de la oriental provincia de Anhui, en febrero de 2006.

  

 

   Una amenaza inminente

   "El cambio climático ha comenzado en los últimos años a cobrarse su precio en China, y no deberíamos esperar hasta que sea demasiado tarde para pasar a la acción", reconoce Lu Xuedu.

   Desde mediados de los años 80, China ha experimentado 19 inviernos anormalmente cálidos. En 2006, la temperatura media invernal alcanzó 9,92 grados centígrados, la máxima registrada desde 1951, según las estadísticas del Centro Meteorológico Nacional.

   Lu subraya que si el cambio climático continúa incontrolado, la producción de los principales productos agrícolas chinos, entre ellos el trigo, el arroz y el maíz, se reducirá en hasta un 37% en la segunda mitad de este siglo. El calentamiento global también reducirá el caudal de los ríos y generará mayores sequías e inundaciones. Entre 2010 y 2030 el suministro de agua en el oeste de China podría ser hasta 20.000 millones de metros cúbicos inferior a la demanda.

   El cambio climático supone también una gran amenaza para áreas vulnerables desde el punto de vista ecológico como la meseta Qinghai-Tíbet, señala Qin Dahe, experto en glaciares perteneciente a la Academia de Ciencias de China.

   "Los glaciares de la meseta han acelerado las pérdidas de extensión en las últimas décadas", enfatiza Qin.

   Si la velocidad a la que asciende la temperatura no es reducida, alerta, el área total ocupada por los glaciares en la meseta se reducirá a 100.000 kilómetros cuadrados en 2030, mientras que en 1995 su extensión era de 500.000 kilómetros cuadrados. Habida cuenta que muchos de los grandes ríos de Asia nacen en la meseta, su reducción puede implicar una carestía de suministro hídrico para más de 1.000 millones de personas en la región.

   Liu Jingshi, miembro del Instituto de Investigación de la Meseta Qinghai-Tíbet, también perteneciente a dicha academia, añade que el suelo de la meseta está perdiendo consistencia debido a la fusión del permafrost, la capa de hielo permanentemente congelada en los niveles superficiales del suelo.

   El investigador subraya que esta fusión ya ha provocado la inundación de varias áreas ganaderas y será aún más peligrosa para los pastores si la temperatura continúa elevándose.

   

 

 

 Una planta eléctrica de alto consumo de energía y fuerte contaminación en la noroccidental provincia china de Gansu, es dinamitada.

 

 

   Colaboraciones internacionales

   Las emisiones per cápita de gases de efecto invernadero en China se sitúan en 3,66 toneladas, menos de un tercio de los niveles alcanzados en las naciones desarrolladas como Holanda, señaló el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Qin Gang, en una rueda de prensa a finales de junio.

   Como país en vías de desarrollo, China no está obligada a cumplir con los objetivos establecidos en el Protocolo de Kioto, que establece que la mayor parte de los países industrializados deben reducir sus emisiones contaminantes en torno a un 5,2% por debajo de los niveles de 1990 entre 2008 y 2012, recordó Qin.

   A pesar de sus reducidas emisiones por habitante, señaló, el gobierno chino confiere gran importancia al cambio climático y ha puesto en marcha medidas efectivas para reducir sus emisiones y los impactos de éstas.

   La comunidad internacional debe fortalecer la cooperación y contribuir a que más países se embarquen en el sendero del desarrollo sostenible que permite tanto la protección del entorno y los ecosistemas como asegurar el cumplimiento de los objetivos de desarrollo, indicó el portavoz.

   "China se encuentra aún en pleno proceso de industrialización y cuenta con potencial para convertirse en un líder mundial en la reducción de los gases de efecto invernadero si se adoptan las tecnologías adecuadas antes de la construcción de las instalaciones industriales", sostiene Jason Blackstock, investigador de la Universidad de Harvard.

   De acuerdo con Blackstock, las naciones desarrolladas deben también asumir la responsabilidad de ayudar a China y a otras naciones en vías de desarrollo aportando las tecnologías avanzadas necesarias para reducir las emisiones, a través de colaboraciones internacionales.

  

   A la búsqueda de alternativas

   Para afrontar de forma efectiva la lucha contra el cambio climático, China lanzó su Programa Nacional contra el Cambio Climático el pasado 4 de junio.

   Según cálculos realizados por Xinhua, si todos los objetivos del programa fueran cumplidos (generación de energía nuclear e hidroeléctrica, mejora de la producción de energía térmica, desarrollo de la explotación del metano contenido en los yacimientos carboníferos, uso de energías renovables, reforestación y ahorro de energía), el país con mayor población del planeta emitiría 1.500 millones de toneladas de dióxido de carbono menos en 2010, manteniendo al mismo tiempo su rápido crecimiento.

   El mismo día 4, China publicó el "Plan General de Trabajo para la Conservación de Energía y la Reducción de las Descargas Contaminantes", con el que el gobierno mantiene su compromiso con la eficiencia energética y la reducción de las principales descargas de contaminantes en un 10%.

   El plan señala a los departamentos gubernamentales por su escasa sensibilización sobre la importancia de la eficiencia energética y la reducción de las emisiones.

   El gobierno reformará de este modo el mecanismo de evaluación de los gobiernos locales y sus responsables incluyendo en éste la aplicación de objetivos ecológicos. Asimismo, contiene instrucciones para los diferentes departamentos gubernamentales para la elaboración de medidas detalladas destinadas a esta reforma.

   Según el plan, los distintos organismos y oficinas del gobierno central tomarán la iniciativa en la adquisición de productos eficientes desde el punto de vista energético e hídrico y respetuosos con el medio ambiente, entre ellos ordenadores o aparatos de aire acondicionado.

   El gobierno fomentará que las instituciones financieras concedan créditos para apoyar proyectos de protección ambiental y reducción de emisiones, que se verán también beneficiados con medidas preferenciales de carácter fiscal.

   Entre las medidas que se pretenden adoptar se encuentra también la reforma del sistema de precios de los recursos, como el petróleo, el gas natural o la electricidad, restringiendo al mismo tiempo las exportaciones de productos que requieran un gran consumo de energía o importantes emisiones de contaminantes.

   El uso de energía en industrias de alto consumo de energía como las siderúrgica, petroquímica o cementera, será optimizado para lograr una reducción del consumo de 50 millones de toneladas de carbón estándar en 2007 y de 240 millones en 2010.

   Asimismo, las autoridades han adoptado medidas para reducir el uso de combustibles fósiles.

   Los combustibles no fósiles supondrán un 30% del consumo energético de China en 2050, cifra que en al actualidad se sitúa en el 10%, de acuerdo con Yan Luguang, investigador de la Academia de Ciencias de China.

   A pesar de que las emisiones de gases de efecto invernadero per cápita son en China inferiores a las de Estados Unidos o Australia, su fuerte dependencia del carbón la convierte en uno de los principales contaminadores y emisores de los gases responsables del cambio climático.

   En 2050 el carbón supondrá una proporción mucho menor del 70% actual del consumo total, de acuerdo con Yan, quien sostiene que el consumo de petróleo supondrá en torno a un 20% del total y sumará 800 millones de toneladas en 2050, del que un 75% provendrá del extranjero.

   La demanda de gas natural, y energía hidroeléctrica y nuclear se elevará, mientras que la energía solar, eólica y de biomasa supondrá en 2050 un 15% del consumo total de China.

  

   Apoyo científico

   Con el objetivo de lograr unos Juegos Olímpicos ecológicos y de alta tecnología, China ha diseñado las instalaciones olímpicas con las últimas tecnologías respetuosas con el medio ambiente, gracias al uso de los materiales "ecológicos" y sistemas de ahorro de energía y reciclaje de agua.

   Los estadios olímpicos han introducido asimismo energía solar y eólica, junto con otras tecnologías vitales para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.

   El Ministerio de Ciencia y Tecnología y otros 14 departamentos gubernamentales publicaron a finales de junio un plan especial de acción en materia científica y tecnológica para complementar y apoyar científicamente el Programa Nacional contra el Cambio Climático.

   China ha invertido 2.500 millones de yuanes (330 millones de dólares USA) en la investigación y el desarrollo para el control del cambio climático durante el X Plan Quinquenal (2001-2005). La cifra se verá incrementada en 4.600 millones de yuanes (610 millones de dólares) durante el XI Plan Quinquenal (2006-2010), según informó el ministro de Ciencia y Tecnología, Wan Gang.

   Debemos considerar el desarrollo de una "economía baja en carbono", señaló Wan, quien identifica como tal a una economía basada en la reducción del consumo energético y las emisiones.

   Asimismo, señaló el ministro, otras vías, como la optimización de la estructura energética, la mejora de la eficiencia y el desarrollo de energías renovables y limpias debe ser aplicadas para la lucha contra el cambio climático.   Fin

 

 



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