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Calmando las llamas de la sobrecalentada economía china
2007/09/29

La foto muestra una plataforma de perforación submarina en el nuevo campo petrolífero Jidong Nanpu de China, en la bahía Bohai. Con el descubrimiento de este nuevo campo petrolífero se incrementarán las reservas de crudo del país y se reducirá su dependencia de las importaciones.

 

La Zona de Desarrollo de Tianjin es un imán para la inversión extranjera, pero cuando recientemente rechazó un gran proyecto extranjero de procesamiento de papel, la decisión apenas provocó controversia.

   La planta es una de las más de 100 compañías que han sido rechazadas en esta zona de desarrollo de la mayor ciudad portuaria del norte de China en menos de un año debido a su alto consumo de energía y sus grandes emisiones contaminantes.

   "La decisión concuerda con los esfuerzos del gobierno central para impulsar la economía al mismo tiempo respeta el medio ambiente y ahorrar la energía", afirma Li Yong, presidente del comité administrativo de la zona.

   De igual modo, la ciudad oriental de Wuxi ha rechazado el emplazamiento de una papelera con una inversión de 1.800 millones de dólares USA. La Zona Industrial de Songjiang de Shanghai rechazó otro proyecto de 1.900 millones de yuanes (253 millones de dólares), mientras que la Zona Industrial de Kunshan de Jiangsu destinó 500 millones de yuanes en los últimos tres años para desplazar a las compañías con altos niveles de contaminación.

   La estrategia del gobierno de absorber capital extranjero ha pasado del "canje del mercado por tecnología" a finales de los años 70, cuando China inició su reforma económica y apertura al exterior, a la "atracción local de capital extranjero" para impulsar el desarrollo económico regional en los años 90, y la puesta en marcha de proyectos respetuosos con el medio ambiente y de alto nivel en la actualidad, señala Xu Fu, profesor de la Universidad Nankai de Tianjin.

   Los responsables gubernamentales de industria señalan que el nuevo foco de crecimiento no se sitúa en el simple desarrollo, sino en los costes que supone, en la búsqueda del desarrollo sostenible.

  

   ¿Demasiada velocidad?

   China luchó por un "rápido y eficiente" desarrollo económico en la última década.

   Desde 1990, la economía china ha logrado un rápido crecimiento, a un ritmo medio anual del 10%. A finales de 2005, China superó al Reino Unido para convertirse en la cuarta mayor economía del planeta en términos de producto interior bruto nominal, sólo superada por Estados Unidos, Japón y Alemania. En los últimos cinco años China ha contribuido al crecimiento económico mundial en torno a un 13 por ciento anual.

   No obstante, China ha pagado un alto precio por la persecución a ciegas del PIB. Su alto consumo de energía, acompañado por altos niveles de contaminación, amenaza su desarrollo sostenible y genera críticas en todo el planeta.

   Uno de los efectos secundarios del rápido crecimiento de China ha sido el sacrificio del medio ambiente. Monstruosas centrales térmicas que alimentan carbón son construidas en todo el país para nutrir la creciente demanda de energía.

   Los responsables gubernamentales de industria señalan que el deplorable registro que mantiene China en términos de eficiencia energética es uno de los motivos para los cambios introducidos por el gobierno, quien ha situado la eficiencia en la cúspide de su agenda económica.

   Ma Kai, ministro de la Comisión Estatal de Desarrollo y Reforma, se comprometió a "continuar modificando el modelo de crecimiento del país este año, mediante la reducción del consumo energético y de la contaminación".

   El presidente Hu Jintao también ha mostrado su preocupación: "Los gobiernos de todos los niveles administrativos deben esforzarse para controlar en mayor medida el crecimiento económico y prevenir un sobrecalentamiento de la economía".

  

   Motor inversor

   La economía china continúa manteniendo una gran dependencia de la inversión. En el primer semestre de este año, la inversión en activos fijos registró un crecimiento del 25,9% para sumar 5,41 billones de yuanes, a pesar de lograr una reducción en el ritmo del crecimiento de casi cuatro puntos porcentuales con respecto al mismo período de 2006.

   El despunte de la inversión es atribuido a la excesiva liquidez y a la creciente inversión en nuevos proyectos, señala Li Xiaochao, portavoz del Buró Nacional de Estadísticas.

   Las cifras oficiales muestran que la inversión en nuevos proyectos en el primer semestre se elevó en un 6,4%, en comparación con el 6,1% registrado en los cinco primeros meses del año.

   "El bajo coste de la inversión y los recursos también incentivó a las empresas a acelerar la inversión en ciertos sectores", señala Li.

   Los inversores se han desplazado asimismo a sectores con amplios márgenes de beneficio como el siderúrgico.

   Ma Kai ha alertado que los cimientos del crecimiento económico no son aún suficientemente sólidos, el ritmo de crecimiento del PIB es aún excesivamente rápido y los sacrificios necesarios son demasiado elevados. Por ello, el gobierno continuará tratando de controlar la inversión en activos fijos.

  

   Equilibrio del déficit comercial

   El equilibrio de la balanza internacional de pagos se ha convertido en una de las prioridades del gobierno chino.

   Los líderes chinos se han comprometido a redoblar esfuerzos en la expansión de las importaciones y la inversión en el exterior, manteniendo al mismo tiempo niveles racionales de crecimiento de las exportaciones y fomentando la inversión extranjera.

   Según las cifras de las autoridades aduaneras, China elevó su superávit comercial agregado a 136.810 millones de dólares en los primeros siete meses del año, un incremento del 81% con respecto al mismo periodo del pasado año.

   Habiendo logrado atraer más inversión extranjera que ningún otro país en vías de desarrollo durante 15 años consecutivos, China posee aproximadamente 1,33 billones de dólares en su reserva de divisas.

   Este creciente superávit ha generado frecuentes fricciones comerciales, del mismo modo que ha elevado las presiones para una apreciación de la moneda china.

   Los expertos consideran que el exceso de divisas ha obligado al banco central a emitir más moneda local, el yuan, causando un exceso de liquidez en el mercado financiero nacional. El gobierno debería centrarse, sugieren, en la adquisición de avanzadas tecnologías y experiencia gestora extranjeras.

   El gobierno ha señalado que continuará con su estrategia de globalización fomentando la inversión en el exterior.

   La inversión fuera de las fronteras nacionales por parte de las compañías chinas se encuentra aún en fase inicial, pero ha registrado un rápido crecimiento, sostiene Chen Jian, ministro asistente de Comercio.

   Las cifras del Ministerio de Comercio muestran que la inversión china en el extranjero alcanzó 16.100 millones de dólares en 2006, un crecimiento interanual del 31,6%. En el primer trimestre de 2007 la la cifra se situó en 4.270 millones de dólares, un alza del 22,7%.

   Chen prevé que la inversión total de China en el extranjero alcance los 66.000 millones de dólares en el lustro comprendido en el XI Plan Quinquenal (2006-2010), para alcanzar 30.000 millones anuales en 2020.

 

   Expansión de la demanda interna

   De las tres principales fuerzas motrices económicas de China: exportación, inversión y demanda interna; el consumo internno se sitúa en la actualidad como principal prioridad.

   Mientras que la inversión redujo su ritmo de crecimiento en la primera mitad del año, el consumo confiere mayor fortaleza al crecimiento económico, según el Buró Nacional de Estadísticas.

   Las ventas al por menor crecieron en la primera mitad del año un 15,4%, 2,1 puntos porcentuales más que en el mismo periodo de 2006, informó el buró.

   "Los cambios en la demanda interna desde que se iniciara el año son los esperados", subrayó su portavoz, Li Xiaochao.

   Li atribuye el rápido crecimiento del consumo a la velocidad a la que se incrementan los ingresos.

   "Los buenos resultados de las empresas chinas en los últimos años y las ayudas del gobierno para las familias con ingresos limitados y los agricultores, así como un salario mínimo superior para los trabajadores rurales han contribuido a elevar los ingresos de la problación rural y urbana", sostiene Li.

   El rápido crecimiento económico de China ha logrado que cerca de 200 millones de personas se abandonen la pobreza en las últimas dos décadas, pero el desequilibrio en el desarrollo también ha generado que millones de chinos sufran dificultades insuperables ante el crecimiento del coste de la educación, la vivienda y la atención médica.

   Como resultado, la población china ahorra gran parte de sus ingresos para la educación de sus hijos y para sufragar posibles gastos médicos. Este hecho ha supuesto también una mayor llegada de capital a los mercados bursátiles, a la búsqueda de un mayor rendimiento que el obtenido en los bancos. Sin embargo, esta misma situación les lleva a reducir las adquisiciones de bienes, especialmente mercancías importadas de gran valor, que no son consideradas necesidades.

   "Este año dejaremos de cobrar gastos de matrícula y educativos a todos los estudiantes rurales inmersos en la educación obligatoria", anunció el primer ministro, Wen Jiabao, en marzo de este año, subrayando que la medida reducirá las dificultades económicas de 150 millones de familias rurales con hijos que estudian en los centros de educación primaria y secundaria.

   Wen también anunció un plan ambicioso para establecer un "sistema nacional de ayudas para la manutención básica" para los residentes rurales, quienes no han contado tradicionalmente con acceso a la cobertura de la seguridad social.

   Otro de los mayores proyectos incluye la inversión de 201.900 millones de yuanes procedentes del gobierno central para mejorar la red de seguridad social, y una partida de 10.100 millones de yuanes del presupuesto central para ampliar la cobertura del sistema cooperativo de atención médica al 80 por ciento de las áreas rurales del país.

   "Mientras el gobierno destina más medios a la educación, la atención médica y la vivienda, la población tiende a consumir más, generando un aumento de las ventas de automóviles, aparatos electrónicos y vivienda", defiende Li Xiaochao.

  

   Crecimiento rápido y sostenido

   "China continuará aplicando y mejorando sus medidas de control macroeconómico, adhiriéndose a una prudente política fiscal y monetaria, y luchando por un avance económico estable y rápido", sostiene el ministro de Hacienda, Jin Renqing.

   Esto supone que "el gobierno continuará controlando la inversión en sectores sobrecalentados y canalizando el capital hacia sectores que afectan a la vida diaria de la población. El gobierno utilizará mecanismos de mercado, tales como los ajustes en los tipos de interés y la proporción de depósitos que los bancos deben mantener en reserva, para fortalecer los controles en 2007", indicó Wang Xiaoguang, economista de la Comisión Estatal de Desarrollo y Reforma.

   Wang considera que el gobierno tratará de reducir la creciente brecha entre las áreas rurales y urbanas mediante un aumento de la inversión en las primeras. No obstante, señala, la inversión rural no se disparará a corto plazo y el desarrollo rural será impulsado principalmente por la industrialización y la urbanización.

   A pesar de la utilización por parte del gobierno de medidas de control macroeconómico para refrenar el sobrecalentado desarrollo, los expertos chinos coinciden en señalar que la economía mantendrá en su conjunto un crecimiento rápido y sostenido en los próximos dos años.

   "Este hecho radica en que China está creando un entorno favorable para el XVII Congreso Nacional del Partido Comunista de China, que se celebrará este año, y la celebración de los Juegos Olímpicos en 2008", argumenta Lu Zhongyuan, experto del Instituto de Investigación Macroeconómica del Centro de Investigación de Desarrollo del Consejo de Estado.

   Otros factores que contribuyen a impulsar la economía china son la mejora de los patrones de consumo para la introducción de mejoras en la estructura industrial, la aceleración de la industrialización y la urbanización, la inversión no gubernamental y el rápido crecimiento económico de las áreas centrales y occidentales del país.

   Lu prevé que el crecimiento del PIB de China alcanzará este año en un 11%. A medio y largo plazo, el impulso se ralentizará, con unas previsiones de entre el 10% y el 11% en 2008, para caer posteriormente por debajo del 10%.  Fin

 

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