El 23 de agosto, a eso de las 9 por la mañana, 21 turistas hongkoneses fueron secuestrados como rehenes en la ciudad de Manila, las Filipinas. Después de ocurrido el suceso, el Gobierno chino, concediendo suma importancia al respecto, hizo gestiones en seguida con la parte filipina, pidiendo que esta parte dedicara todo el esfuerzo posible al rescate sentadas las premisas de garantizar la seguridad de los rehenes. La Embajada china en Filipinas siempre mantenía contacto con la parte filipina. Tras arduas negociaciones, seis turistas hongkoneses fueron liberados antes del mediodía. A eso de las 7:40 de la misma noche, la policía filipina emprendió operaciones de rescate. Hasta el momento de dar al público este mensaje, se confirmó que de entre los restantes 15 turistas hongkoneses, 8 fueron abatidos y 2 gravemente heridos y la situación de los otros 5 estaba por confirmarse.
El Gobierno chino condena enérgicamente la atrocidad cometida por el criminal y expresa el sentido pésame por la muerte de los compatriotas hongkoneses víctimas y la profunda simpatía a sus familiares. El Gobierno chino ha decidido enviar pronto un equipo de trabajo a Filipinas para tratar los asuntos surgidos a partir del incidente. Las autoridades competentes de la parte china permanecerán en estrecho contacto con la parte filipina y el gobierno de la Región Administrativa Especial de Hong Kong a fin de esforzarse al máximo por salvar a los heridos y manejar apropiadamente las secuelas del asunto.
La parte china ha demandado que la parte filipina tome medidas efectivas para garantizar la seguridad de vida y las propiedades de los ciudadanos chinos en Filipinas.





